Llegó, lo examinó con detenimiento y le preguntó seguidamente:-¿Ha hecho ya testamento?
-No doctor, respondió pálido el paciente.
-Hágalo enseguida! ¡Llame inmediatamente al notario! ¿Tiene parientes?
-Sí. doctor.
-¡Llámelos inmediatamente! Usted cree en Dios, ¿verdad?
-Sí, doctor.
-Haga venir inmediatamente a un sacerdote.
-Pero doctor, ¿quiere decir entonces que estoy a punto de morir, que estoy muy grave?
- Claro que no, estalló el médico, ¡Usted está perfectamente bien y tiene vida para largo! Lo único que me molesta es ser el único imbécil que tiene que dejar la cama a las dos de la mañana, en una noche como esta, para venir hasta su casa. |