El juez se dirige al condenado:
-Se le acusa de haber ahorcado a su madre; decapitado a su padre; descuartizado a sus hermanos, incinerado a su tía y haber envenenado al gato… ¿Acaso usted no calculó el daño que estaba haciendo?
-¡No, señoría, yo siempre fui tan malo para las matemáticas!, contesta quejumbroso el delincuente.
Cabeza Dura
Noviembre 23, 2007
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